Saborear cada momento

Un día cualquiera

Sí, piensa que cada minuto que engulles forma parte de tu propiedad. Tiempo que incluyes en tu biografía. Si lo has vivido plenamente, una experiencia que se perpetúa en unos segundos de tu vida ¡¡Toma intensamente cada instante!! Las horas pasan... y se van añadiendo a tu historial.

De los momentos pasados quédate con lo beneficioso. Y ¿qué es lo mejor? Todo, mirémoslo así: si las prácticas negativas son una forma de aprender, de rectificar, y de aplicar a posteriori, se convierten en positivas y por tanto en valederas.

Cada cosa que imaginas, que ejecutas, que sientes... es parte de tu existencia.

¿Las cosas más sencillas? , ¡Son dignas de admirar! Las observo y las aprecio, las saboreo, mmmmm, arrastran a esa paz interior que me hace acrecentar.

¿Has paseado por el campo y has encontrado una casita con su ropa blanca extendida al sol? Párate a contemplarla. Planta tu mirada en ese tendedero primitivo, deja que tus ojos se queden paralizados en el limpio de las sábanas batiéndose al viento. ¡Llénate del aire! Del que agita sus puntas formando un rizo que se escapa bruscamente salpicando su pureza, la nota final del susurro de la tranquilidad placentera.

Vuelve a inspirar profundamente y embriágate de la claridad resplandeciente. Huele esa sensación... las ropas soleadas, un aroma tan puro que traslada a la niñez, que recuerda a la abuela, que hace nacer un bucle de añoranzas... y mientras, la vista sigue clavada en los sudarios que ondean al viento como banderas izadas navegando en la naturaleza, cantando tu libertad.

Pasan horas, cada instante se convierte en tu historia, la nostalgia acude, continuas adelante... vas deslizando granitos en tu reloj de arena.